Vamos a retomar un tema, que ya hemos tratado en anteriores artículos, cómo es la contabilidad analítica para tomar buenas decisiones empresariales y que creemos que es de suma importancia para optimizar la rentabilidad de las empresas y, a menudo, no se le suele dar mayor trascendencia.
Nos gusta siempre empezar por exponer un caso real de nuestro despacho.
Un caso real de contabilidad analítica bien aplicada
Cuando empezamos a trabajar con un cliente de importación y comercialización de productos de gran consumo, lo primero que hicimos -como de hecho siempre hacemos- es analizar sus cifras globales de facturación, costes, márgenes, ratios comparativas con su competencia, etc. Las cifras globales en cuanto a resultados eran aceptables, de hecho, la compañía presentaba algunos de sus parámetros por encima de la media del sector.
El cliente presumía de dichos datos y nos pedía que priorizáramos nuestra acción en optimizar su estructura fiscal y financiera. Le convencimos de que empezáramos por analizar su contabilidad analítica, a pesar de que los márgenes globales eran aceptables. Debido al gran volumen de clientes con los que operaba, hicimos el estudio por grupos de clientes centrándonos en las grandes cuentas y descubrimos que su principal cliente, que además representaba un porcentaje muy importante de la cifra global, era deficitario.
Es decir, no es que aportara poco margen al global de su cuenta de resultados, sino que incluso era negativo. Ello era así cuando imputábamos a los márgenes brutos de partida, otros conceptos como ‘rápeles’, devoluciones, campañas comerciales, descuentos, etc., además de los costes indirectos que suponían los recursos humanos dedicados a dicho cliente. Ante la imposibilidad de mejorar los márgenes con éste -se trataba de una gran empresa- se decidió cortar la operativa.
Nuestro cliente pasó a facturar menos….. pero su cuenta de resultados fue mejor. Lo más importante siempre no es la cifra de ventas sino el resultado y la rentabilidad versus los recursos aportados.
Este ejemplo nos sirve para explicar como de importante es trabajar la contabilidad analítica.
Buenas decisiones empresariales basadas en la contabilidad
De hecho, en nuestro sistema normativo, no es siquiera obligatoria, sin embargo, de la información que extraemos, podemos tomar toda una serie de decisiones que pueden ser vitales para corregir o, en todo caso, mejorar nuestra política comercial.
No debemos confundirlo con la contabilidad financiera que lo que hace es controlar los ingresos y los gastos. La ejecución práctica de la contabilidad es relativamente sencilla ya que podemos crear subcuentas específicas por clientes, productos, zonas, etc.
No obstante, como siempre decimos, tenemos que crear una estructura de costes “adecuada” que nos permita extraer la información necesaria sin complicar excesivamente nuestra gestión.
Muchas empresas creen que la contabilidad analítica está pensada para grandes empresas, cuando lo cierto es que, es aplicable a cualquier proyecto: Una ingeniería, un despacho de arquitectos, una comercializadora, cualquier empresa de servicios, o una compañía que se dedique a la compra- venta de artículos de consumo y, al mismo tiempo tenga una división de reparación de dichos productos.
Como conclusión podemos decir que cuando analizamos la viabilidad de cualquier proyecto, un capítulo muy importante es el de la contabilidad analítica. Es cierto que habrá otros aspectos a tener en cuenta pero este suele ser un componente que no suele priorizarse.
No va a ser el que determine la decisión final, pero si, que, de ser capaces de extraer la información necesaria, nos va ayudar a tomar decisiones que van a ser determinantes para el buen fin de cualquier proyecto.
Sobre el autor:
Asesor Financiero
Miquel Valls – Asesores Fiscales y Financieros
Miquel Valls