Cómo prepararse para la crisis económica que nos viene

En este artículo voy a exponer mi punto de vista acerca de la crisis económica provocada por la inflación que ya estamos experimentando.

Hay una famosa frase, que yo suscribo, que dice que “un Economista es un experto que mañana sabrá explicar por que las cosas que predijo ayer, no han sucedido hoy”. En este informe, prefiero pues alejarme de predicciones y centrarme en enumerar el escenario económico en que nos encontramos en este momento para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Volvemos de un período vacacional después de la inercia positiva del segundo trimestre y la influencia positiva del efecto del turismo, pero nos encontramos con una situación económica complicada, algo que ya sabíamos y que aparcamos conscientemente antes de hacer el paréntesis de un merecido descanso.

No es el objetivo de este breve informe entrar a analizar en profundidad cifras macroeconómicas, ni balances comparativos prepandémicos, sino entender cuáles son los principales problemas  con los que van a enfrentarse -sobre todo- las pequeñas y medianas empresas y los particulares este otoño y en el  próximo ejercicio de 2023.

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Cada vez somos un poco más pobres

De entrada una primera evidencia es que «hoy somos un poco más pobres” que hace un año. El motivo es la descontrolada inflación, un fenómeno al que no estamos acostumbrados en las últimas décadas y que ha hecho aflorar conceptos que parecía que habíamos olvidado. Sabemos que en los últimos años, los principales organismos europeos trabajaban para conseguir una inflación “ideal” alrededor de un 2/3%. Sabemos que unos índices de inflación muy bajos como hemos tenido en los últimos años no son buenos, pero obviamente mucho menos lo son los actuales. El motivo de este incremento de precios hay que buscarlo en varios frentes. Por un lado las tensiones geopolíticas, y en particular la guerra de Ucraina que ha tenido impacto directo en los precios de la energía, materias primas, embalajes, fletes, etc  y, por otro, los efectos post-pandémicos derivados del colapso en el suministro de productos industriales y, en particular, semiconductores. El “cuello de botella” derivado de la parada casi total de la demanda en el 2020 y la brusca reactivación a partir del 2021 ha provocado importantes demoras en los suministros e impacto colateral en los precios. La mayoría de sectores han conseguido repercutir dichos incrementos en sus precios de venta, lo que ha hecho resistir sus cuentas de resultados pero ha afectado directamente al consumidor final. Otras estrategias han sido “presumir” de no incrementar los precios pero reduciendo la cantidad de producto que el consumidor no suele detectar. El envase de 120 gramos pasa a 110 o 100. Además muchas empresas siguen tirando de existencias, lo que les da un margen de maniobra suplementario. Asimismo, este impacto ha sido menor en sectores como la hostelería, sector bancario, turismo y energético y peor en agricultura, pesca y minería.

Las exportaciones han tenido un comportamiento muy favorable a lo largo del presente ejercicio de 2022 y, aunque pueda ralentizarse en este tercer y cuarto trimestre, se siguen beneficiando del cambio, prácticamente paritario, con relación al dólar. Por contra, este cambio ha tenido el efecto inverso en las importaciones que se han encarecido, afectando también a la inflación.

En el mercado de trabajo también se siguen produciendo tensiones, en particular, en sectores como el tecnológico donde es difícil encontrar talentos y por ello las empresas fomentan la formación interna, la mejora de condiciones salariales y la flexibilidad laboral. En otros sectores como el turismo, y en particular la restauración, han tenido serias dificultades para cubrir sus necesidades. En algunos casos, han tenido que reducir las horas o días de trabajo para adaptarlo a sus propias capacidades. En algunas localidades de Baleares han llegado a ofrecerse sueldos mensuales de camarero de más de tres mil euros.

Las previsiones de crecimiento del PIB para la economía española son de un 2% (1.3% menos de la anterior previsión) . La demanda interna registrará un leve repunte. Los tipos de interés seguirán subiendo, lo que va a repercutir en un mayor coste para los préstamos a las empresas y las hipotecas, en particular, para los particulares.

Duración de la crisis económica

A partir de este escenario nos preguntamos cuanto va a durar esta crisis económica. La respuesta no es fácil entre otras cosas porque desconocemos la duración de la guerra en Ucraina como factor importante en el impacto de los precios, sobre todo, energéticos. La búsqueda de mercados gasísticos substitutivos del gas ruso parece que se va consolidando, la fijación por parte de las autoridades europeas de topes máximos en el precio de la energía, las medidas fiscales de reducción de gravámenes, la apertura de nuevos mercados de fabricación de semiconductores, etc…

En lo que si parecen coincidir todos los analistas es que esta crisis puede ser de mayor impacto puntual pero más corta que la del 2008. Con todo, el factor político va a ser decisivo y en este sentido la guerra económica paralela entre Rusia y Europa parece que va a ser determinante. De lo contrario entraríamos en una situación de estanflación.

¿Cómo prepararse?

Si nos centramos en las pequeñas y medianas empresas (PYMES), aconsejaríamos ser muy prudentes por lo que hace referencia al presupuesto del próximo ejercicio de 2023 . Es cierto que, tal como decíamos, muchas de ellas han conseguido repercutir los incrementos de precios que han tenido, pero el mercado tiene unos límites. El consumidor final está sufriendo de forma final esta crisis económica, los salarios si han crecido lo han hecho en mucha menor medida, la tasa de ahorro de los hogares se ha reducido (las familias empiezan a tirar de ahorros), Con todo, el mercado laboral seguirá creciendo con unas previsiones de 600.000 puestos de trabajo para el 2023 reduciendo la tasa de paro al 12%.

En definitiva, toca prepararse para unos meses duros en los que la confluencia de todos estos factores va a tensionar muchísimo las economías familiares, empresariales y estatales. Aquellos que acierten más en sus decisiones estratégicas podrán incluso aprovechar – como suele ocurrir siempre en épocas de crisis- los peores momentos para convertirlos en expectativas de negocios futuros.


Sobre el autor:

Miquel Valls

Especialista en Finanzas

Miquel Valls – Asesores Fiscales y Financieros