Hasta hace unos años, cuando cualquier emprendedor iniciaba un proyecto profesional o empresarial, empezaba por identificar cuales eran sus “obligaciones” fiscales, contable, jurídicas, etc. y se centraba en quien podía ayudarle a resolverlas, normalmente una gestoría que le “gestionaba” estos trámites que además implicaban una complejidad burocrática importante ya que todos ellos debían realizarse de forma lenta y laboriosa.
Los profundos cambios tecnológicos producidos en los últimos años han hecho que estas funciones queden, en gran parte, automatizadas y simplificadas e incluso con la aparición de la Inteligencia Artificial relegadas a meros procesos inmediatos.
No vamos a entrar en como cada gestoría e incluso muchas asesorías han sabido adaptarse a estos cambios, sino en analizar como afecta todo ello a las empresas.
Limites de la gestoría
En nuestro despacho vemos como diariamente nos vienen clientes con un claro perfil común:
Pequeñas empresas que han ido creciendo acompañadas por gestorías o asesorías con perfil de gestorías, con los que han mantenido una relación cordial a lo largo, a veces, de muchos años, pero que se dan cuenta de que solo se limitan a seguir gestionando sus obligaciones, pero sin aportarles valor añadido.
El perfil, por tanto, suele ser de agradecimiento para con ellos (la semana pasada uno de ellos nos hablaba de veinte años de relación con su gestoría) pero se dan cuenta por hechos puntuales, faltas de respuestas o comentarios con otros clientes que se han quedado anclados en un pasado que nada tiene que ver con el presente y, mucho menos, con el futuro.
Diferencias entre gestoría y asesoría
La diferencia entre lo que ocurría hace años y ahora es la rapidez con que se suceden. Antiguamente se hablaba de planes quinquenales y, hoy en día, un año es una eternidad.
Si uno desconecta seis meses, necesitará como mínimo un mes en volverse a situar.
Cuando recibimos a estos clientes, nosotros nunca criticamos la gestión hecha hasta entonces, primero por ética profesional pero también porque, en definitiva, la gestoría ha hecho lo que sabe hacer y para lo que la han contratado.
Cada empleado suele gestionar un elevado número de clientes lo que les limita tan sólo a cumplir con las mínimas obligaciones legales y, casi siempre, sin tiempo de reacción.
El cliente que prioriza minimizar el coste de este servicio se equivoca en la medida en que abandona la toma de decisiones en los campos en donde se juega su presente y, sobre todo, su futuro, pero es que, además, suele desaprovechar ventajas fiscales que a menudo les supone un sobrecoste.
Tenemos muchos casos de clientes en los que les hemos podido mejorar en gran medida la gestión y optimizando sus rentabilidades.
La asesoría se centra en los temas importantes (ejemplos)
Nuestra opinión basada en la experiencia de más de treinta años es que hay que centrarse en los temas realmente importantes para cualquier proyecto empresarial, sin olvidarse lógicamente de seguir cumpliendo con las obligaciones contables y fiscales, aunque con menor dedicación de tiempo y recursos.
Exponemos a continuación aquellos temas más relevantes que el cliente que nos viene desconoce o no lo ha prestado la atención necesaria:
- Contabilidad Analítica: Analizar rentabilidades por productos, clientes, obras, etc.. Si el beneficio de un ejercicio es, por ejemplo 100, puede ser resultado de ganar 120 pero perder 20 en alguna de estas divisiones. Muy importante el controlarlo.
- Costes financieros: Revisando este apartado conseguimos que en la práctica totalidad de los casos su mejora a partir de establecer acuerdos con las Entidades Financieras.
- Rentabilizar excedentes de tesorería: Aquellas empresas que disponen de excedentes, invertirlos -habitualmente en productos más conservadores- y realizables automáticamente.
- Analizar subvenciones y bonificaciones fiscales, a menudo, desconocidas por ellos.
- Aplicar correctamente otros mecanismos de reducción de los tipos impositivos, como la reserva de nivelación.
- Fiscalidad conjunta de la sociedad y los socios que permite su optimización.
- Plantear, en su caso, la opción de constituir alguna sociedad patrimonial o sociedad holding.
- Plantear el futuro de las empresas a través de relevo generacional o venta de negocio.
Las pequeñas y medianas empresas suelen creer que todos estos temas son necesarios para proyectos de mas envergadura y no para sus volúmenes, pero, al explicarles las ventajas, lo que han dejado de hacer por no controlarlo o los beneficios fiscales y financieros de su implantación. Se dan cuenta y suelen lamentar no haberlo hecho antes.
La gestión de cualquier proyecto empresarial hoy en día es muy complicada y, de hecho, nosotros solemos desaconsejar algunos de ellos cuando nos consultan para su puesta en marcha cuando vemos que el «business plan» no reúne la suficiente solvencia como para iniciarlo. En estos casos, es muy importante la ética profesional pensando siempre en el beneficio del cliente.
Nosotros nunca iniciamos una colaboración con ningún cliente si no vemos que va a ser en interés de ambos.
Finalmente, vemos que las pequeñas y medianas empresas suelen conocer muy bien su propia actividad sean empresas industriales, ingenierías, inmobiliarias, etc.. pero no tienen ni pueden tener el conocimiento profundo de todos estos temas ni el volumen de su negocio justifica la contratación de personal especializado en cada materia.
Es aquí donde aconsejamos que acudan a quien pueda ayudarles en estas áreas y, sin ninguna duda, van a notar la efectividad de estas medidas. A menudo nos centramos en los detalles y olvidamos lo más importante.
Sobre el autor:
Asesor Financiero
Miquel Valls – Asesores Fiscales y Financieros
Miquel Valls