La planificación fiscal internacional es un conjunto de herramientas que tienen las empresas multinacionales para reducir su carga impositiva, siempre dentro de la legalidad vigente. El objetivo final no es tanto reducir impuestos, sino tratar de encontrar una fórmula para que la empresa pueda obtener el máximo rendimiento tanto de las inversiones que ha realizado como de aquellos beneficios que se deriven de ellas.

En los últimos años hemos visto como la desregulación financiera y comercial ha motivado que un gran número de empresas, no solo multinacionales sino también pequeñas y medianas empresas, estén operando ya en los mercados internacionales. Cuando las empresas diseñan planes de internacionalización, además de establecer un plan de negocio y un plan de marketing no deberían olvidarse de recurrir a expertos que les asesoren en materia de planificación fiscal internacional para realizar una correcta tributación del comercio exterior.

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Acuerdos de doble imposición

La planificación fiscal internacional permite que las empresas se ahorren el pago de impuestos aprovechando los tratados de doble imposición (CDI). Estos tratados promueven tanto las inversiones extranjeras en España como de capital español en el exterior, ya que dotan de seguridad jurídica a los inversores y reducen la fiscalidad de dichas inversiones. En la actualidad están rubricados 102 convenios para evitar la doble imposición.

En la práctica, es posible que las multinacionales lleguen a tributar por una parte muy pequeña de sus beneficios. Eso es así porque emplean todos los instrumentos jurídicos y empresariales que tienen a su disposición, mediante estructuras de ingeniería fiscal que aprovechan las lagunas fiscales de la legislación internacional.

Actualmente, las empresas pueden emplear diversas estrategias para reducir su carga impositiva. No todas las estrategias son válidas ni convenientes en todos los casos, así que corresponde a un experto en la materia trazar un plan ajustado a la ley y de acuerdo con las necesidades de la compañía.

Estrategias bajo supervisión de un asesor financiero

Lo habitual es que las empresas traten de rebajar su factura fiscal mediante la creación de sociedades tipo holding, el uso de sociedades híbridas, fundaciones y sociedades civiles. Las operaciones inmobiliarias internacionales también están sujetas a una fiscalidad particular mediante los REIT (Real Estate Investments Trust), así como otros vehículos de inversión.

Las empresas aprovechan el régimen jurídico fiscal de los precios de transferencia como manera de optimizar sus impuestos. El precio de transferencia es el valor que dos empresas acuerdan para transferir, la una con la otra, todo tipo de bienes, servicios o derechos. Este precio tiene importantes consecuencias. Para una empresa multinacional, esto representa que puede trasladar el beneficio de una venta a una empresa que tenga su sede en un país con ventajas fiscales más atractivas sobre beneficio.

Por otro lado, las grandes empresas tecnológicas, así como otras multinacionales, consiguen pagar menos impuestos a través de una gestión adecuada de la tributación internacional de los cánones o royalties, o a través de una cesión del uso de los activos intangibles o de los derechos de propiedad industrial.

Otra estrategia es domiciliar la empresa en un país europeo como Irlanda, Luxemburgo u Holanda, que tienen convenios especiales con paraísos fiscales como las Islas Bermudas o las Antillas Holandesas a los que trasladan los beneficios mediante complejos sistemas de ingeniería fiscal.

Desde el punto de vista de la inversión, el instrumentos de planificación fiscal internacional por excelencia es la SICAV y de la SIF luxemburguesa. Se trata de instrumentos de inversión colectivos dirigidos a grandes fortunas y patrimonios, que sólo tributan al 1% en el caso de la SICAV y al 0,01%.

Dentro de la legalidad

A la hora establecer una estrategia de planificación fiscal internacional, la legalidad ha de ser el principio fundamental. La mayoría de las empresas recurren a los despachos de abogados y asesores tributarios para trazar su estrategia. Existen muchos bufetes internacionales, con conocimiento y experiencia en materia de comercio global, que pueden ayudar a aprovechar las posibilidades que los gobiernos ofrecen a inversores y comerciantes en forma de desgravaciones, subvenciones o incentivos fiscales.

En ocasiones, las prácticas tributarias se sitúan al borde de la legalidad, y son motivo de investigaciones, denuncias e inspecciones hacia las empresas por parte de los Ministerios de Hacienda de los diferentes gobiernos. En los últimos años hemos visto cómo la OCDE y la Comisión Europea están intentando poner cerco a las empresas que aprovechan los vacíos legales para lograr la mínima carga fiscal empleando las técnicas más sofisticadas. Un ejemplo son las sociedades interpuestas en países que cuentan con estructuras fiscales diferentes a las del país de origen, que permiten a las compañías reducir su carga fiscal de manera importante.

Una adecuada estrategia de planificación fiscal internacional exige estar siempre informado acerca de las últimas novedades y cambios legislativos que se hayan producido o que se estén tramitando en los países donde nuestra empresa opera o va a operar.

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Miquel Valls

Miquel Valls

Director- Gerente de Miquel Valls Economistes