Alguna vez nos hemos preguntado: ¿Qué debe saber una empresa sobre contabilidad y fiscalidad? La respuesta es fácil y breve: todo. Cualquier empresa, por el simple hecho de existir, tiene una serie de obligaciones contables y fiscales que son ineludibles. El desconocimiento de estas obligaciones no exime a la empresa de su cumplimiento. Por tanto, finalmente, las empresas tienen dos opciones: o bien cuentan en su plantilla con personal especializado y altamente cualificado, o bien piden ayuda a un bufete o despacho de economistas que preste servicios de asesoría financiera.

La asesoría financiera es la solución a los problemas que una empresa puede tener eventualmente en el ámbito de la contabilidad y de la fiscalidad. Una asesoría financiera puede orientarte para que cumplas la Ley General Tributaria, que establece que los empresarios y profesionales están obligados a expedir y entregar facturas o documentos que las sustituyan en todas las transacciones mercantiles, y además tienen la obligación de conservar estos documentos o justificantes que tengan relación con las obligaciones tributarias.

Es fundamental que seamos conscientes de que la factura es el documento más importante en cualquier operación, ya que acredita y justifica fiscalmente la entrega del bien o la prestación del servicio. Desde el punto de vista de la contabilidad y la fiscalidad, es la prueba de la deuda y establece un plazo de pago a partir de la fecha en que se emitió. Fiscalmente la factura es el único papel que podemos utilizar justificante, ya que otorga al receptor el derecho de la deducción del IVA.

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Trámites relacionados con la contabilidad y la fiscalidad que son de obligado cumplimiento

La Ley General Tributaria contempla diferentes tipos de sanciones por incumplir la obligación de facturar en tiempo y forma. Normalmente las empresas tienen personal con formación en contabilidad y fiscalidad, aunque cada vez hay más compañías que recurren a los servicios de un experto externo que les orienta en materia de asesoría financiera.

Es importante conocer la importancia de la contabilidad y fiscalidad en la gestión de una empresa, ya que los errores en estos dos ámbitos tarde o temprano acaban saliendo a la luz y generar graves problemas en las cuentas de la empresa y nos exponen a ser objeto de sanciones e infracciones como las que recoge el Código de Comercio y la Ley de Sociedades de Capital.

Si eres un profesional autónomo o freelance, tienes que saber que en el ámbito de la fiscalidad y la contabilidad tienes que presentar el Libro de Registro de Operaciones Económicas por vía telemática, en el que quede constancia de las facturas y el detalle de las mismas.

Una de las ventajas de ser autónomo es que en ocasiones puedes deducirte una serie de gastos que derivan de tu actividad económica. Conviene estar informado porque en ocasiones puedes aplicar deducciones que desconocías. Por ejemplo, puedes deducirte algunos gastos relacionados con bienes que hayas adquirido para el uso de la actividad. Hay gastos que te puedes deducir como los viajes, los hoteles, etc, si bien tienes un límite y siempre tendrás que justificar con una factura a tu nombre. Si empleas tu domicilio para realizar una actividad profesional puedes deducirte parte de los gastos del IBI, de la comunidad, los seguros de la casa, etc.

El IRPF y el IVA en todas las facturas

Por otro lado, si llevas a cabo una actividad profesional, debes emitir facturas con retención del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), además del correspondiente Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Los clientes ingresarán las cantidades retenidas en Hacienda. Para saber qué porcentaje tienes que retener, tienes que buscar en las diferentes tablas informativas o bien consultar con el bufete o despacho de economistas que te suela ayudar en materia de asesoría financiera de contabilidad y fiscalidad.

Igualmente, si acostumbrar a comprar o vender en la Unión Europea, deberás gestionar el IVA de una manera diferente a que si tus operaciones se centran en el mercado nacional. Si vendes a clientes comunitarios que sean empresarios o profesionales no debes repercutir IVA, pero para ello tienes que apuntarte en el Registro de Operaciones Intracomunitarias de Hacienda. Si haces negocios con clientes particulares, sí que tienes que repercutir el IVA.

Si tus proveedores son de la Unión Europea, tienes que darte de alta en el Registro de Operaciones Intracomunitarias de Hacienda y proporcionar tus datos fiscales a tu proveedor. De esta manera el proveedor no te repercutirá el IVA de su país y la operación quedará sujeta al IVA de España. De todas maneras, tienes que declarar todas las operaciones intracomunitarias presentando el modelo número 349.

Estas son sólo algunas de las cosas que tienes que saber en materia de contabilidad y fiscalidad. Los despachos de asesoría financiera te ayudarán a realizar estos y más trámites, de manera que podrás centrarte en tu negocio y olvidarte de los trámites con la burocracia y la administración.

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Miquel Valls

Miquel Valls

Director- Gerente de Miquel Valls Economistes