En el día a día de toda empresa se producen entradas y salidas de dinero con clientes y proveedores. Un servicio de asesoría financiera nos puede informar de que en ocasiones algunas de estas operaciones generan una deuda en una parte, por lo que se establece un tipo de litigio o discusión hasta que una parte logra satisfacer la deuda que tiene con la otra parte. En algunos casos no se paga por una cuestión de falta de voluntad, y en otros debido a las dificultades económicas y las dificultades de acceso al crédito para obtener circulante. En todo caso, sea por el motivo que sea, se producen estas deudas entre proveedores y clientes y el primer paso para poder cobrar una cantidad pendiente de dinero es el reconocimiento de la deuda.

Mediante el reconocimiento de deuda, documento que puede ser elaborado por un equipo de asesoría financiera, asumimos la existencia de esta situación y en cierto modo nos predisponemos ante los estamentos judiciales a que vamos a hacer frente a ella. Legalmente no existe una definición sobre el reconocimiento de la deuda, aunque como cada día en los juzgados se producen este tipo de reclamaciones, sí que existe jurisprudencia al respecto en muchísimas sentencias. Normalmente, cuando realizamos un reconocimiento de deuda lo hacemos en una declaración documentada por escrito.

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Asesoría financiera y reconocimiento de deuda

Aunque nos parezca extraño, hay empresas cuyo departamento contable o su asesoría financiera no llevan la contabilidad y las facturas tan bien controladas como pensamos. En algunas ocasiones se pierde la cuenta de los bienes que se han suministrado o de los servicios que se han prestado. Las facturas y los albaranes se acumulan y no es fácil recopilar toda la información y dejar claro cuál es la cantidad que se adeuda.

Por este motivo, lo que en algunas ocasiones hacen algunas empresas es precisamente pactar un reconocimiento de deuda con el que ambas partes están de acuerdo y de alguna manera señalan el camino a poner fin a esta situación que genera incomodidad e incertidumbre a ambas partes. Así, la empresa se asegura que va a cobrar una cantidad fija, aunque sea menor de la que inicialmente había valorado. La otra parte adquiere la obligación de pagar, reduciendo de este modo la factura gracias a algún tipo de quita o bonificación.

 

Ventajas para el deudor y para el acreedor

El sistema del reconocimiento de la deuda tiene una serie de ventajas para el deudor. Por un lado, el deudor gana tiempo, ya que al firmar el reconocimiento asumes que no se va a pagar en el mismo momento, sino que el calendario de pagos va a quedar escrito y fijado para que se puedan realizar los abonos en cómodos plazos. Como habíamos señalado antes, cuando se reconoce una deuda lo normal es que se llegue a algún tipo de pacto para condonar una parte de la deuda. Por otra parte este pacto evita conflictos judiciales, que son molestos y caros. Este tipo de pactos también son positivos ya que pueden salvar la relación entre ambas partes. Desde el punto de vista de la asesoría financiera resultan interesantes ya que ayudan a clarificar cuál es la situación patrimonial de la empresa.

Para el acreedor, el sistema de reconocimiento de la deuda también presenta algunas ventajas, ya que la deuda queda documentada, y a partir de ahí podemos actuar en consecuencia desde el punto de vista legal. De esta manera, sobre este reconocimiento de la deuda podemos fijar un nuevo calendario de pagos sobre el 100% de la deuda renegociada. A partir de entonces podemos ser flexibles con el deudor para ayudarle a que supere el bache y nos pague lo que nos debe, o bien podemos pedirle garantías adicionales. Por otro lado, el reconocimiento de la deuda es un documento necesario para recuperar impuestos como el IVA ya ingresado y no cobrado de entidades públicas.

Si tu empresa se encuentra en una situación de realización de reconocimiento de deuda, tienes que saber que no existe un modelo único para reclamar este dinero. Como te señalábamos antes, no hay un documento oficial sobre el que nos podamos basar puesto que este no es un negocio o un contrato que esté regulado de manera expresa por el ordenamiento legal español.

 

Pactar las condiciones de pago y darles validez jurídica y financiera

Así entonces, sería en principio suficiente con entregar un documento de carácter privado, aunque para dotarlo de más validez lo que se suele hacer es que el contenido del documento se ponga en una escritura pública ante notario. La ventaja de hacerlo en este sistema es que a partir de entonces, en el caso de que la empresa siga sin pagarnos de acuerdo al plazo pactado, podremos reclamar el pago en un juicio ejecutivo y esto es mucho más rápido que el juicio ordinario.

Otra cosa que podemos hacer para asegurarnos el cobro de la deuda reconocida es conseguir que nos hagan una letra de cambio o bien un pagaré. De esta manera, además de ir a la vía ejecutiva en caso de impago, podremos cobrar la letra o el pagaré en la entidad bancaria mediante el descuento o la gestión de cobro.

Como vemos, al lograr que el deudor reconozca la deuda se generan una serie de contrapartidas, pero a la vez se desbloquean muchas cosas. Es cierto que en cierto modo nuestro deudor renegocia la deuda y consigue reducir su factura, pero aún así es un procedimiento que nos aporta beneficios: por un lado, damos tiempo a que el deudor mejore su situación; por otro lado, conseguimos dar validez jurídica a un documento que no la tiene y abrimos una vía legal y jurídica mucho más fácil para nuestros intereses.

Si tienes cualquier duda, consulta con nuestros expertos en asesoría financiera para que te orienten en qué casos es conveniente solicitar un reconocimiento de la deuda.

 

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Miquel Valls

Miquel Valls

Director- Gerente de Miquel Valls Economistes