El Plan General de Contabilidad (PGC) establece que los activos con los que cuenta una empresa, en términos de registro contable, se dividen en dos tipos: activos tangibles e intangibles. Como el propio nombre indica, un activo tangible es aquel que es material, y por consiguiente, se puede tocar, a diferencia de los intangibles.

Simplificando, podemos decir que los activos intangibles son aquellos activos fijos de la empresa que tienen una naturaleza inmaterial, es decir, que no se pueden tocar. Además, están compuestos por derechos susceptibles de valoración económica, identificables, tienen carácter no monetario y carecen de apariencia física. Cuando un activo intangible tiene una vida económica superior al año, deberá amortizarse con arreglo a las tablas de amortización.

activo intangible

Las cuentas que recogen el activo intangible es el subgrupo 20:

  1. Gastos de investigación.
  2. Desarrollo.
  3. Concesiones administrativas.
  4. Propiedad industrial.
  5. Fondo de comercio.
  6. Derechos de traspaso.
  7. Aplicaciones informáticas.
  8. Anticipos para inmovilizaciones intangibles.

 

El activo intangible en el registro contable

Las cuentas de la amortización acumulada se encuentran en la cuenta 280 (Amortización acumulada del inmovilizado intangible) y la dotación a la amortización a la cuenta 680 (Amortización del inmovilizado intangible). En la estructura del balance, el inmovilizado intangible aparece en la parte superior del activo, dentro del activo a largo plazo y encima de las inversiones financieras a largo plazo y del inmovilizado material.

Los criterios de valoración del inmovilizado intangible están recogidos en las normas 5 y 6 del PGC 07. Así, la norma 5 establece la valoración inicial y posterior, mientras que en la norma 6 se regulan las normas particulares sobre el inmovilizado intangible.

¿Cuándo dar de baja un activo intangible del registro contable?

Podremos dar de baja de la contabilidad a un activo intangible en dos casos concretos.

El primero, cuando no esperemos obtener beneficios económicos en el futuro, ni por su utilización ni tampoco por su venta o cesión, por lo que pasaremos a pérdida su valor neto en libros.

Y el segundo caso, cuando decidamos ponerlo a la venta. En ese caso tendremos que reclasificarlo al apartado de activos corrientes, en el epígrafe BI) Activos no corrientes mantenidos para la venta, y a partir de esa fecha se interrumpirá la amortización. De esta manera valoraremos el activo por el menor entre el valor contable o en libros y el valor razonable menos costes de venta.

asesoria fiscal contable

Miquel Valls

Miquel Valls

Director- Gerente de Miquel Valls Economistes