Una sociedad que se dedica a la elaboración de instalaciones eléctricas y servicios de
electricidad en general, nos plantea la siguiente operativa:

La sociedad se está dedicando actualmente a la realización de instalaciones eléctricas
fundamentalmente en el montaje de ferias tanto de carácter nacional como internacional, a lo
largo del año compra mercancías, consistentes en enchufes, bombillas, cables, clavijas,
derivadores, plafones, placas, rollos de cinta americana, lámparas de led, switchs, conectores,
bases portafusibles, etc.

La principal característica de este tipo de elementos es que en muchos casos es reutilizable, es
decir, que una vez finalizado el stand, la empresa cliente que ha pagado la instalación no tiene
derechos sobre la misma, y por lo tanto los elementos montados se desmontan y pueden ser
utilizados en otros stands. Por lo tanto es posible que dichos elementos tengan una duración
superior a un año, por ejemplo las placas de luz, y otros que por el uso se fundan y se
consuman y no puedan ser recuperados.

La principal característica de la actividad es que son intensivas en mano de obra para la
ejecución y ensamblaje de las instalaciones que se realizan, es decir todos los materiales que
se compran no son para proceder a la venta de los mismos tal y como están sino que sirven
para la ejecución de los trabajos que se realizan, lo mismo que para un taller de reparación
pueda suponer la adquisición de un motor, por poner un ejemplo similar.
Visto lo anterior, la empresa realiza a 31 de Diciembre un recuento de las mercancías
(materiales), y su valoración en base a coste FIFO por ser más simple que el coste medio
ponderado, dado que sinceramente al cierre va a ser complicado saber si una placa que hay en
stock es del pedido A o del pedido B.

Se consulta sobre su consideración o tratamiento como inmovilizado o bien como mercaderías,
pues al fin y al cabo los elementos que se ponen no pueden calificarse como una misma
instalación que después se desensambla.

Para la consideración de inmovilizado me parece sumamente compleja su valoración por lo
anteriormente expuesto y por la cuantificación de su depreciación por desgaste que pueda
haber sobre las mismas.

Si por contra, se considera como existencias por recuento físico cada ejercicio, se trata de un
conjunto de elementos heterogéneos que no dan lugar a depreciación alguna de existencias,
dado que no es una pérdida reversible, pues una vez el desgaste sucede, persistirá hasta que
finalice su vida útil.

Así pues, la consulta sería sobre la contabilización de las compras de dicho material, como
mercaderías o como inmovilizado, y los asientos contables sobre la regularización de las
mismas al final de ejercicio, entendiendo que el tratamiento contable sería el mismo que el
fiscal.

A continuación nuestra respuesta a la consulta recibida en nuestro despacho de asesoría fiscal.

Nuestro despacho de asesoría fiscal responde:

asesoría financiera

Para dar respuesta a su consulta, en nuestra opinión, debemos acudir a dos preceptos del
PGC debido a que interpretamos que, por los datos de su consulta, los elementos que plantean
podrían asimilarse a lo que el PGC define y trata como “utensilios y herramientas” cuyo control
físico individualizado como inmovilizado presentaría algunas dificultades prácticas. El primero
de dichos preceptos sería la Norma de Registro y Valoración (NRV) 3ª de la Segunda parte del
PGC que hace referencia a las normas particulares sobre inmovilizado material. Dicha norma,
en su apartado d) indica que, con carácter general, los utensilios y herramientas que no formen
parte de una máquina, como es el caso que plantean, y cuyo periodo de utilización se estime
inferior a un año, deberán cargarse directamente como gasto del ejercicio.

asesoria_financiera

No obstante, si el periodo de utilización de dichos elementos (o de algunos de dichos
elementos como plantean) fuese superior a un año, se recomienda, por razones de facilidad
operativa, el procedimiento de regularización anual, mediante su recuento físico; las
adquisiciones se adeudarán a la cuenta del inmovilizado, regularizando al final del ejercicio, en
función del inventario practicado, con baja razonable por demérito.

El segundo precepto al que proponemos recurrir es la Quinta parte del PGC que, recordemos,
hace referencia a las definiciones y relaciones contables y, en nuestro caso, será el que
utilizaremos para la aludida “baja razonable por demérito”. Hemos de recordar también que,
aunque esta parte del PGC, a diferencia de la Segunda a que nos hemos referido, no es de
estricto obligado cumplimiento, sí que lo es cuando colabore a interpretar las correspondientes
NRV y, en cualquier caso, sí es de voluntario cumplimiento. Así, tenemos la definición y
relación contable correspondiente a la cuenta 659 “Otras pérdidas en gestión corriente” que,
según el PGC serán las que teniendo esta naturaleza, no figuran en otras cuentas. En
particular, reflejará la regularización anual de utillaje y herramientas.

Por tanto, es nuestra opinión que las adquisiciones de los elementos que indican debería
registrarse en la cuenta 2140 “Útiles y herramientas” o en una subcuenta de la misma cuenta
214 específicamente habilitada al efecto. Por su parte, el recuento físico anual regularizará las
diferencias por bajas con abono a dicha cuenta 2140 y con cargo a la referida cuenta 659
“Otras pérdidas en gestión corriente”.
Fiscalmente, debido a que la normativa tributaria no hace referencia expresa a este tipo de
elementos, entendemos que es totalmente de aplicación el contenido de la normativa contable,
siempre que, claro está, todo se encuentre perfecta y documentalmente justificado.

Normativa aplicada

RD 1514/2007, de 16/11, PGC, NRV 3ª y Quinta parte.
Ley 27/2014, de 27/11, LIS, Arts. 10 y siguientes.

Miquel Valls

Miquel Valls

Director- Gerente de Miquel Valls Economistes