Una PYME que en esta época de crisis que atravesamos, los socios fueron poniendo dinero (dado que los bancos no les concedían crédito y el poco que les concedían era a los socios y no a la sociedad), se pasó de la cuenta 551 a la cuenta 118.
Le han comentado en algún banco que estaría mejor contemplado en la cuenta de capital ya que de la cuenta 118 podrían hacer ampliación de capital.
Suponemos que se precisaría acuerdo de junta y posteriormente escritura de ampliación vía notarial o bien como les han comentado se podría hacer contablemente sin paso previo por la notaria?

A continuación nuestra respuesta a la consulta recibida en nuestro despacho de asesoría contable.

Nuestro despacho de asesoría contable responde:

Para responder a las cuestiones que plantean hemos de acudir, inicialmente y desde una perspectiva estrictamente contable, hemos de acudir, inicialmente, a la Quinta parte del PGC referente a las “Definiciones y relaciones contables y, concretamente, al apartado dedicado a la cuenta 118. “Aportaciones de socios o propietarios”. Dicha cuenta se describe como la que recoge los elementos patrimoniales entregados por los socios o propietarios de la empresa cuando actúen como tales, en virtud de operaciones no descritas en otras cuentas. Es decir, siempre que no constituyan contraprestación por la entrega de bienes o la prestación de servicios realizados por la empresa, ni tengan la naturaleza de pasivo. En particular, incluye las cantidades entregadas por los socios o propietarios para compensación de pérdidas. Es decir, aunque no exclusivamente, pero dichas aportaciones están pensadas para ser destinadas a compensar pérdidas de la sociedad.
Por su parte, en la Segunda parte del PGC, la NRV 18a.2 “Subvenciones, donaciones y legados otorgados por socios o propietarios”, dispone que las subvenciones, donaciones y legados no reintegrables recibidos de socios o propietarios, no constituyen ingresos para la sociedad, debiéndose registrar directamente en los fondos propios, independientemente del tipo de subvención, donación o legado de que se trate. La valoración de estas subvenciones, donaciones y legados es la establecida, con carácter general, en el apartado 1.2 de la propia norma.

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Finalmente, hemos de recordar también, que de acuerdo con los artículos 58 y siguientes del TRLSC, el supuesto que plantean es aplicable solamente a sociedades con número de socios reducido, puesto que los acuerdos deben realizarse por unanimidad al no poder los socios ser obligados a efectuar un desembolso superior al que se deduzca de su propia suscripción o participación.

Dicho esto, no conocemos ninguna norma específica que indique que estas aportaciones que, insistimos, suelen destinarse a compensar pérdidas, deban incorporarse al capital social y la cuenta 118 se incluye en los fondos propios de la sociedad. Evidentemente, si se acuerda tal incorporación, se precisa de un acuerdo unánime de la junta de socios y se precisará, además, su elevación a público mediante acta notarial que deberá inscribirse en el Registro Mercantil y no es en absoluto suficiente un simple apunte contable sino que dicho apunte deberá estar amparado, como hemos indicado, por la correspondiente escritura de elevación pública del acuerdo.

Entendemos que la sugerencia de las entidades financieras para que se incorporen estas aportaciones al capital social la realizan debido a que las aportaciones realizadas por la vía de la cuenta 118 es decir, sin su incorporación al capital, son fácilmente “retornables” a los socios mientras que si se encuentran como capital social su retorno a los socios debe realizarse mediante una reducción de capital mucho más rígida pues precisa de acuerdos que también deben elevarse a públicos e inscribirse en el Registro Mercantil y tienen unas condiciones previas de información pública y derecho de oposición de acreedores a las que no se hayan sujetas las aportaciones por la vía de la cuenta 118.
En definitiva, tanto para las entidades financieras como para los acreedores en general de la sociedad, unas aportaciones “capitalizadas” ofrecen una mayor garantía y, por supuesto, una mejor imagen financiera de la empresa pero, insistimos, sin que ello suponga una obligatoriedad.

Normativa aplicada

Real Decreto 1514/2007 de 16/11 PGC, NRV 18a y Quinta parte.
Real Decreto Legislativo 1/2010 de 2/7 TRLSC, Arts. 58 y siguientes.

Miquel Valls

Miquel Valls

Director- Gerente de Miquel Valls Economistes