En ocasiones leemos en la prensa que algunas empresas o personas -físicas o jurídicas- se declaran insolventes al no tener capacidad de hacer frente a todos los pagos que adeudan, por lo que se acogen a un procedimiento legal llamado concurso acreedores.

En España la regulación legal sobre concursos de acreedores está recogida en la Ley 22/2003 del 9 de julio, Concursal, modificada por el Real Decreto Ley 3/2009, de 27 de marzo, de medidas urgentes en materia tributaria, financiera y concursal ante la evolución de la situación económica, y la Ley 38/2011, de 10 de octubre.

El concurso acreedores tiene por objetivo ordenar la situación financiera de la empresa para conseguir que el máximo número posible de personas logren recuperar la mayor cantidad de dinero que se les adeuda. Una empresa puede solicitar voluntariamente entrar en situación concursal, o bien puede ser una empresa acreedora afectada por los impagos la que pida que su deudor entre en concurso de acreedores con el fin de asegurarse la mayor parte del cobro.

En cualquier caso, corresponde a un juez de lo mercantil decidir si acepta declarar y tramitar el concurso de acreedores. El juez lo decidirá una vez que haya estudiado la documentación aportada por el solicitante y ratificado que la situación de insolvencia es real, y que además se cumplen los requisitos que prevé la legislación actual.

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¿Es aconsejable solicitar el concurso de acreedores?

El juez nombra a los administradores, que en esta fase deben recopilar toda la información relativa a los créditos y tienen que publicar el auto de declaración del concurso en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Inmediatamente después se procede a clasificar los créditos en privilegios, especiales y ordinarios, lo cual marca la prioridad de liquidación y finalmente el juez debe aprobar una propuesta de convenio para el pago.

La ventaja para el acreedor de solicitar el concurso de acreedores es que paraliza las ejecuciones y suspende los intereses generados por préstamos, abriendo, así, la posibilidad de alcanzar un acuerdo para reducir o aplazar las deudas (quitas y demoras).

La empresa puede solicitar el final del concurso cuando se ha producido un acuerdo de los acreedores. Esto se refleja con una sentencia en la que se ejecuta el pago o la consignación de los créditos reconocidos, o la íntegra satisfacción de los acreedores. En el caso de que no se puedan pagar las deudas se procederá a la liquidación de la empresa.

Declararse en concurso de acreedores no es una situación fácil por los trámites a gestionar, por ello, para evitar errores es aconsejable contar con la experiencia de una asesoría profesional en economía y finanzas.

Asesoría financiera

Miquel Valls

Miquel Valls

Director- Gerente de Miquel Valls Economistes