La asesoría financiera es un servicio que prestan los despachos y bufetes de economistas a las empresas con el objetivo de dar orientación y ayudar a cumplir con sus obligaciones tributarias, fiscales y contables. Cada vez hay más empresas que delegan la gestión tributaria a expertos en asesoría financiera. La razón es muy sencilla: los equipos directivos suelen externalizar algunas actividades que no forman parte de su core-business, y la planificación de las cuestiones relacionadas con la relación con la administración son fácilmente asumibles por empresas de out-sourcing.

Una de las razones para contratar una asesoría financiera es precisamente la de centrarse en aquellas actividades que generan dinero a la empresa, y delegar estas cuestiones administrativas a otras personas externas a la compañía. La empresa se ahorra una o varias nóminas, y a final de mes sólo tiene que abonar la cantidad pactada con el bufete o despacho de asesoría financiera.

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Otra razón es que el conjunto de normas y leyes en relación a las cuestiones administrativas está sujeto a revisiones y modificaciones, y por tanto, sólo el personal con formación específica y continuada está al día en cuanto las novedades que atañen a la asesoría financiera. En muchas ocasiones nuestros empleados no están tan informados ni tienen tantos conocimientos en la materia, por lo que conviene contratar los servicios de auténticos especialistas.

Externalizar la asesoría financiera para centrarte en tu core-business

Externalizar la asesoría financiera se puede convertir finalmente en una ventaja competitiva para tu empresa, ya que el personal de tu compañía podrá olvidarse por completo de papeles, trámites y gestiones con las diferentes administraciones, que quitan energía y tiempo, y podrán dedicar el 100% de su horario laboral en trabajar para que la empresa gane dinero.

Entre las funciones que una asesoría financiera puede llevar a cabo están la gestión del Impuesto de Actividades Económicas (IAE), la presentación de las liquidaciones del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), los pagos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), el Impuesto de Sociedades, etc.

Un despacho de asesoría financiera puede asumir el cobro y el pago de facturas de tu empresa, además de la contabilidad. En todo caso, a la hora de elegir una asesoría financiera, es importante elegir una que te pueda ofrecer un servicio integral, ya que en un momento dado puede ser que te intereses ampliar el número de servicios que quieres externalizar.

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Miquel Valls

Miquel Valls

Director- Gerente de Miquel Valls Economistes